LOS ÁNGELES

La vida en la residencia

La vida cotidiana en Residencia Los Ángeles

Una residencia no se vive solo a través de los cuidados. También se vive en una conversación después de comer, una actividad compartida, una visita familiar, una tarde en el jardín o un momento de tranquilidad.

En Los Ángeles, los espacios y las propuestas del centro acompañan una vida cotidiana en la que hay tiempo para participar, relacionarse y descansar.

Un lugar que cambia a lo largo del día

Cada espacio forma parte de la vida cotidiana

El comedor reúne a las personas alrededor de la mesa. Las zonas comunes acogen conversaciones, talleres y ratos de descanso. La sala de terapia permite desarrollar actividades más específicas, mientras que el jardín y el porche ofrecen otra forma de disfrutar del centro al aire libre.

Los espacios no tienen un único uso. Se adaptan a los distintos momentos de la jornada y permiten elegir entre estar acompañado, participar en una propuesta o pasar un rato con mayor tranquilidad.

Conocer las instalaciones

Días cotidianos y días especiales

Siempre hay algo que compartir

Los talleres y las actividades forman parte de la rutina del centro. Ofrecen ocasiones para conversar, ejercitar capacidades, mantener intereses y compartir tiempo con otras personas.

También hay días que rompen la rutina. La residencia celebra fechas señaladas y organiza conciertos, actuaciones y encuentros con músicos, grupos de jota y otros artistas invitados. El escenario del centro se convierte entonces en un punto de reunión para disfrutar juntos de un momento diferente.

Participar es siempre una posibilidad, no una obligación. Cada persona puede hacerlo según sus intereses, su situación y cómo se encuentre ese día.

Alrededor de la mesa

Las comidas también construyen el día

Las comidas marcan algunos de los momentos más reconocibles de la jornada. Sentarse a la mesa permite alimentarse, pero también conversar, coincidir con otras personas y mantener una rutina.

La cocina propia permite preparar diariamente las comidas en el centro. Las cuestiones relacionadas con necesidades dietéticas y cuidados alimentarios se explican con mayor detalle en la página de servicios.

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Tiempo compartido y tiempo propio

Vivir acompañado no significa hacerlo todo en grupo

Hay personas que disfrutan participando en muchas actividades y otras que prefieren escoger solo algunas. También hay momentos para descansar en la habitación, conversar en una zona común, recibir una visita o salir al jardín y al porche.

La vida cotidiana se plantea respetando, siempre que sea posible, las preferencias, los ritmos y las decisiones de cada persona. Recibir apoyo no impide seguir eligiendo sobre las pequeñas cosas que forman parte del día.

Dos maneras de formar parte del centro

Vivir aquí o compartir una parte del día

Estancia permanente

Para quienes viven en la residencia, la habitación se convierte en su espacio más personal y el resto del centro en el entorno donde transcurre su vida cotidiana.

Estancia diurna

Quienes acuden durante el día se incorporan a la actividad del centro, comparten las comidas y utilizan sus espacios antes de regresar a su domicilio.

En ambos casos, cada persona participa en la vida de la residencia de acuerdo con sus necesidades y preferencias.

Vínculos que continúan

Las familias siguen formando parte de la vida cotidiana

Las visitas, las llamadas y los momentos compartidos ayudan a mantener la relación con las personas importantes. La familia también aporta conocimientos sobre sus costumbres, intereses y forma de vivir.

La información práctica sobre visitas, horarios y primeros pasos estará disponible en el espacio dedicado a las familias.

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